
Con el eBeam Edge, el receptor lleva directamente imanes y dos pequeños pivotes y se entrega con una chapita metálica. La principal ventaja de esta novedad parece ser la siguiente: si fijamos esta chapita en cada aula, el eBeam Edge se coloca de manera automática en posición correcta sobre este soporte. Sólo hace falta pensar bien donde lo tenemos que colocar. De esta manera, el profesor llega al aula y coloca el eBeam Edge en su sitio, en un segundo y siempre de manera correcta. Ya desaparecen los pequeños fallos vinculados a la mala orientación o colocación del eBeam.

Via: Luidia, Studyplan y Speechi







